(…) La noche sigue dulcemente su curso y dulcemente también me duermo yo. Desconfío de mis confidencias. Me inquieta haber olvidado mis grandes rencores: esto es grave. Quizá me guste también mi debilidad. No quiero saber si he caído o no en la trampa. Sansón que no osa moverse, romper el hilo. Sansón maravillado de ser el guarda que ha caído en la trampa del cazador de pájaros.

Antoine de Saint-Exupéry

Medianoche, no encuentro
los caminos que dan al patio,
ni al pozo de agua viva
donde bajan las nubes y el pasado.
Digo canciones a una sombra
para volver siquiera soñando,
pues sólo en sueños la muerte
nos deja entrar en su barco
sin dar al polvo lo que es del polvo
ni a la mar los remos blancos.
Pierdo la casa (prodigios
de encantadores) y no me hallo
sino en el patio que daba al cielo
y en el agua del pozo y el naranjo.

“Medianoche”, Giovanni Quessep.